INTRODUCCIÓN
Desde hace muchos años, incluso siglos, se viene admitiendo por muchos que colocar una cucharilla metálica (mejor de plata) en el cuello de una botella abierta con líquido que contenga dióxido de carbono –champagne, cava, cerveza, refrescos con burbujas, etc.- impide o retrasa de forma importante el escape de ese gas desde el interior del líquido en cuestión.
Este es uno de esos “trucos populares” que se han ido perpetuando a través de los años de forma que a fuerza de repetirse se convierten en la práctica en “verdades científicas”.
Cucharillas versus burbujas
Por Ramón Cid Manzano
RESUMEN
El asunto que traemos aquí en este número es claramente diferente a los que en últimamente han aparecido en esta sección de la revista, pero las fechas que acaban de transcurrir invitan a algo más divertido, aunque no por ello sin el necesario el rigor científico.
Cada año por estas fechas aparecen de forma recurrente la discusiones científicas (?) que tienen como protagonistas a la cucharilla metálica y la botella de champagne o cava.
En este artículo trataremos de dar respuesta a esta cuestión desde parámetros científicos que tienden a ser en este tipo de cosas lo que verdaderamente importa.
En todo caso, si que hay algo interesante en todo esto, y es la posibilidad de que en muchas casas, y aunque solo sea durante unos minutos, se tenga una discusión con algo de rigor científico con intentos de aportaciones especulativas, hipótesis, posibles datos corroborados por ciertas experiencias, etc. Es decir, algo de método científico, y esto nunca viene mal.
Para aquellos que no celebren estas fiestas, el tema también es interesante puesto que el champagne o el cava forman parte de muchas otras celebraciones de todo tipo.