- Un libro infantil siempre debe tener una esencia lúdica, porque lo más propio para un niño es jugar. El juego es la esencia de la literatura infantil, sea juego de palabras, de imágenes, de ideas.
- No decir “cosas de adultos”. El autor debe respetar al niño. Un infante no es un adulto pequeño, él tiene una estructura mental diferenciada. Tiene una visión del mundo diferente. Si el libro es literario puede tener inseridos pequeños consejos, pero el texto no puede transformarse en un sermón. El texto tiene que ser leve y agradable.
- Un buen poema para niños es aquel que los pequeños leen o escuchan con placer, y cuando la lectura ha terminado escuchamos la frase: “Léelo de nuevo”. Esa frase mágica demostrará que al niño le gustó tanto el poema o el cuento, que quiere escucharlo otra vez para deleitarse y entender mejor los detalles.
En síntesis, escribir libros para niños, libros de poemas o de cuentos, no es fácil, es un trabajo que exige no sólo inspiración sino también dedicación y sensibilidad estética.

*Isabel Furini es escritora y poetisa, autora de la colección “A Corujinha e os filósofos” (La Lechucita y los filósofos) de la editora Bolsa Nacional, Curitiba, Brasil.