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29 Pág. Música Esteban Isnardi

 

Paralelamente y contradictoriamente mi adaptación fue asombrosa y rapidísima. En aquel entonces fui el alumno que más velozmente pasó de una clase de aprendizaje del francés a una normal: 3 meses. Todo un récord en la historia de la instrucción Suiza, según dijo el rector, pienso que exageradamente. Elegí también escribir más en francés pues esa lengua me enamoró. Desde entonces me vivo doble, ¿me entendés?, ando con mis dos yoes, el de allá y el de acá, es muy raro, pero me adapté como una especie cuyo futuro inmediato peligra, me disfracé, me camuflé, para que me dejen tranquilo y poder tranquilamente vivir mi Rio de la Plata interiormente, apasionadamente, locamente, ¡dolorosa y devotamente!

—¿Te ha dado muchas satisfacciones tu profesión? ¿Puedes mencionar algunas?

—Justo el otro día estaba pensando que en el ámbito de la salsa cumplí ya todos mis sueños salvo uno. En orden de importancia, lo cual contesta a tu pregunta jerárquicamente, helos aquí:

1) Quería bailar para uno de los monstruos del Son, uno de los míticos ancianos de la película Buena Vista Social Club: Lo realicé no una sino dos veces: en el 99 bailé y canté a dúo (bailando pegado) con Omara Portuondo. Y en el 2002 la televisión suiza me invitó a bailar para Ibrahim Ferrer, el cual tras eso y en directo quiso que la otra pareja y la mía fuéramos los bailarines de su siguiente gira por Europa. Por desgracia el prohombre falleció antes que eso pueda cumplirse.