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Escritores colaboradores
por Manuela Vázquez López
Marín, un paraíso bendecido por dios
 
 

En el margen izquierdo de la ría de Pontevedra en un enclave privilegiado besando el mar azul se encuentra el pueblo de Marín, coronado por los montes de Penizas, Pedroso, y Pituco extiende  su manto hacia las hermosas playas y su importante muelle, tanto pesquero como comercial.

Marín creció mucho en estos últimos diez años, lo que era una vieja avenida principal en la misma entrada del pueblo, y ahora una de las más modernas donde hay infinidad de nuevas construcciones que dan la bienvenida a todo aquel  que guste del placer de hacernos una visita, en el margen  derecho de dicha avenida se encuentra un paseo marítimo, llamado popularmente por la gente del lugar el paseo del colesterol donde bancos, y aparatos gimnásticos hacen las delicias de todo aquel que pasea al lado de los dos muelles.


Porto pesqueiro, o fondo diante peirao de reparacións

En el concello de Marín hay varias confesiones religiosas que, aunque la Católica es la más numerosa, la comunidad Evangélica también es reconocida como una parte importante de la villa, tenemos  además dos confesiones evangelistas  los Pentecostales y la Iglesia filadelfia, además de una gran comunidad de Testigos de Jehová.

El gobierno local y socialista, gobernando en comandita con el BNG.

Nuestras playas son conocidas por sus finas  arenas, y las aguas limpias, contando todas con la bandera azul otorgada por la  comunidad Europea  en premio a su calidad. Comenzamos el recorrido por la más pequeña conocida popularmente como “a mais Xeitosiña”,  que dista unos 2 km el centro del pueblo PORTOCELO, remanso de paz, que conta con un paseo que la conecta con la siguiente playa que no es otra que la de MOGOR, cerca de este arenal se encuentran los Petrogriflos, que son una reseña del arte rupestre en el  paleolítico en Galicia.

 
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