

Damos una vuelta por las estrechas e interminables rúas de Santiago... Una cosa nos llamará la atención: las joyerías. La Praza das Praterías, es una muestra de la importancia de la joyería en Galicia.Antiguamente, allí se apostaban los artesanos plateros, orfebres y azabacheros para exponer su trabajo para la venta.
Aún hoy en día, se pueden encontrar platerías y joyerías muy tradicionales. El arte de la orfebrería y la azabachería gallegas pertenecen a unas de tantas generadoras de magníficos artesanos encargados de mantener vivo el oficio y seguir rescatando piezas estupendas de la joyería ancestral.
Esto probablemente tenga como origen la herencia del antiguo pueblo celta. Pueblo que dejó en los gallegos arte, tradición e identidad propia.
Los celtas poseían un fantástico dominio del trabajo con metales nobles, legando una enorme variedad de diseños de excelente riqueza artística que continúa vivo en la orfebrería actual. Sin embargo, la variedad es tan grande que hay lugar para todo... para las piezas de antaño y al mismo tiempo, el diseño innovador de la joyería moderna y vanguardista.
En nuestro recorrido por las arcaicas rúas de piedra, pasamos por muchos locales, platerías con todo tipo de accesorios...desde joyas hasta presentes como botafumeiros, hórreos, candelabros, bandejas realizadas en plata de excelente calidad con unos motivos tan detallistas que son un deleite. Seguimos con nuestro recorrido, hasta que damos con un local pequeño... pero que encierra historia, oficio y tradición de generaciones. Una relojería y joyería que abrió sus puertas de la mano de la familia Mayer en 1837.