
Todos sabemos de algún excéntrico en la vida real que hace cosas raras y extraordinarias para la mayoría, y a veces hasta nos preguntamos si realmente es posible hacer esas cosas. Pero el rico del que vamos a hablar ahora es de todo menos ordinario.
Dirigida por Jon Favreau y protagonizada una vez más por Robert Downey Jr., esta película quizás no llegó a satisfacer tanto como la primera, pero sin duda tuvo sus toques positivos. La verdad es que con esto puedo referirme a la participación de Scarlett Johansson en el papel y cuerpazo de Black Widow o Viuda Negra
(aunque me hubiese gustado que tuviese más acción que un par de patadas y llaves), el breve guiño al Capitán América (no diré qué tipo de guiño) o a la revisión preliminar que Tony Stark hace del proyecto Vengador(que como algunos sabrán, se prepara la películas Avengers para 2013).
Hay algunos puntos débiles como por ejemplo el villano principal, Ivan Vanko (Sam Rockwell). Se me antojó un pobre infeliz falto de carisma y con un ansia de venganza típica de un descerebrado.
Eso sí, era un genio de la cibernética, ya me gustaría a mí... No es que no fuese suficiente desafío para Ironman, pero podría haber sigo un personaje un poco más llamativo. Bueno, sé que irrumpir en medio del circuito de Mónaco para atacar a Tony es bastante llamativo, pero yo me refiero más bien su personalidad. Como siempre están los corruptos de la peli, como el principal competidor en la carrera armamentística que Stark abandonó, Justin Hammer (Sam Rockwell). Es el que ayuda a Vanko a llevar a cabo sus planes de venganza (aunque ni siquiera sabía para qué usaba éste sus recursos).