Escritores
Alba
 
 

albaAlba, nuestra escritora amiga,  gallega de pura cepa, reside en Costa da Morte. Ha preferido permanecer en el anonimato, por motivos perfectamente entendibles y que respetaremos. Eso no le impide plasmar su arte con impecable calidad y mucha garra. Doctorada en Filología Hispánica se dedica a la enseñanza. Ha publicado trabajos académicos y didácticos, pero nada orientado a lo literario.

Escribe por varios motivos además de entretenimiento, a través de sus letras se desahoga emocionalmente y una forma de denunciar situaciones que le tocan de cerca. Su formación académica clásica le llevó a especializarse en literatura barroca. También toca el piano desde muy pequeña y tiene como asignatura pendiente terminar algún día el grado superior de música. Es una fascinada por la música y la literatura, sin embargo se reconoce como una persona abierta y muy amplia en sus gustos e intereses.

En cuanto a lo personal, ya está afincada en los “treinta y pico”, aspira a la soltería de por vida... pero mantener siempre “su corazoncito ocupado”.  Se autodefine como una persona muy apasionada, vital, curiosa y con infinidad de inquietudes. Puede llegar estar a los teclados en algún pub, participando de una función teatral al aire libre o echándole una mano a la concejala de cultura... ¡Polifacética la muchacha! En fin, lo cierto es que adonde haya un proyecto en que se trate de acercar las expresiones artísticas  a la vida cotidiana... allí seguro estará Alba apoyándolo. Odia la crítica que no lleva a nada, la mezquindad, el papeleo y el orden impuesto, cuando llega al absurdo. De gustos sencillos, una muchacha sociable y abierta, que se lamenta por la falta de tiempo, pero no le faltan ganas de hacer y vivir a plenitud!


Sin más dilación, vamos a internarnos ese mundo tan intenso de Alba... ¿Nos acompañan?


La metamorfosis. Cuento juvenil.

Había una vez, hace mucho, mucho tiempo, una niña muy cabrona que no dejaba de incordiar a su profesora y a sus compañeros. No sólo no hacía nada, sino que se reía a mandíbula batiente cuando otro chico daba una respuesta incorrecta, como si ella fuera muy lista, cuando en verdad no había cogido un libro en su puñetera vida y tampoco es que hubiese nacido bendecida por el don de la inteligencia.

 
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