Meter la mano en algún rincón donde la vista no llega, al ponerse una prenda de vestir, que llevaba en el armario de la temporada anterior. Ahí empieza el problema del incauto. Pues su mordisco es casi imperceptible y se sabe que no hay mucho tiempo que perder, en solo 72 horas, puede matar. Antes pasará por una serie de síntomas por demás inquietantes, luego comenzará la necrosis, incluso gangrena del tejido en torno al piquete, fallo renal, shock anafiláctico... muerte. Las enzimas que libera en su mordedura “disuelven” todo aquello que contenga proteínas, el daño que producen a los tejidos es 10 veces más devastador que la quemadura por ácido sulfúrico. Si bien no se ha logrado un antídoto al veneno de este tipo de arañas, hay un sustituto: el suero de caballo, que funciona con cierto éxito dentro de las primeras seis horas.
Es increíble que, con la alta tasa de hogares en que se halla (Un 70% de los hogares urbanos, contra un 50% de los hogares rurales. El motivo: la araña tigre, propia de zonas de campo, su mayor depredadora), que solo se registren unas diez muertes al año. Pero no por eso debemos relajarnos. Para no encontrarse en el camino con esta inquilina indeseable, mejor prevenir a tener que curar. Es alentador saber que la curación es posible, una vez pasado lo más crítico, pero las heridas pueden llevar meses, incluso años sanar completamente.
La prevención: Como todo arácnido, su presencia en casa deja huellas inconfundibles: exoesqueletos de las diferentes mudas que realiza hasta llegar a la adultez. Una especie de tela irregular, a modo de hamaca, de textura algodonosa y blanquecina. Mantener limpios sin exceso de polvo y pelusas, detrás de cuadros, cornisas, libreros y guardarropas, sobre todo, realizar una desinfección anual, les alejará pues no encontrará el sitio a su gusto. Y una cosa importante: limpiar siempre con guantes. Si aún así no se siente seguro... ¡A conseguirse unas cuantas arañas tigre! (No reviste peligro para el humano).
En el desafortunado caso que tenga unos piquetes extraños, se inflame la zona, tenga escalofríos, fiebre, ardor y enrojecimiento de una zona determinada del cuerpo, acudir urgente al hospital y exponer sus sospechas. Recordar que las primeras horas son las idóneas para el efecto del suero. Si ha tenido la suerte de ver a su atacante, atrápela... viva o muerta. De la muestra del veneno de la variedad de Loxosceles, pueden elaborar un suero más efectivo. Una vez que el paciente empieza a sufrir los primeros síntomas, hay que inmovilizarlo, enfriar la zona con hielo, aplicar un torniquete si es posible y trasladarlo al hospital. Los primeros auxilios adecuados, pueden minimizar y retardar los efectos del veneno.