Llegó el momento de convertirnos en tiraboleiros. ¿Pero qué nos han llamado? Pues bien, se trata de las personas encargadas de mecer de un lado a otro el botafumeiro, el enorme incensario, uno de los símbolos más populares de la Catedral de Santiago.
Pesa más de 50 kilogramos, actualmente de latón plateado, aunque originalmente era de plata. Y aunque admirarlo es una experiencia curiosa, hay que saber que alguna que otra vez se ha soltado en pleno evento… por supuesto, esas cosas no se andan contando.Sin embargo, nos encontramos en una exposición virtual, donde las anécdotas siempre son de interés y donde nada pesado puede caernos sobre las cabezas.
Como se ve en una de las imágenes, se nos presentan tres pantallas continuas donde está proyectado el interior de la catedral y podemos ver en medio el botafumeiro.
En otra imagen se muestran las cuerdas mediantes las cuales los que van a hacer de tiraboleiros moverán el incensario virtual hasta que alcance la velocidad estimada de 70 km/h. No debe ser bonito ver cómo se suelta una vez alcanzada dicha velocidad…
Hemos de seguir con la visita, por mucho que nos guste ver mecerse un trozo de metal lleno de incienso virtual. Lo siguiente será más divertido. ¿A quién le gustan las carreras? Entramos a la sala de las carrilanas.
Son tres, y en cada una subirán tres personas: dos atrás, haciendo girar unas ruedas en el suelo que darán velocidad al vehículo, y una adelante, controlando su dirección. ¿Dónde es la carrera? Cada carrilana tiene delante una pantalla en la que se ve un circuito completamente dentro de la parte antigua de la ciudad, entre los edificios, plazas y fuentes. No nos fiemos, es difícil controlar el juego, ¡pero no es difícil ganar a tus contrincantes! El premio simplemente es la satisfacción de ver un número 1 enorme en tu pantalla… nada más.