Oficios que se convierten en maestrías... ejerciendo
Todo empezó cuando le dije que no podía ir a un paseo que ella anhelaba. (Donde hay diferentes juegos de diversión y disfrutan el día con sus amigos y amigas de la clase).
Lo habían planeado todo, su boleto de entrada estaba ya pagado, lo cual daba por hecho el paseo. Dos días antes se había ido a un equipo de fútbol soccer de mujeres.
A ella le gusta el baile, sin embargo, decide ir al equipo a realizar ejercicio. Por supuesto, allí también estarían sus amigos. Mi hija por destinos de la vida, al pasar el séptimo grado no quedo electa para ir una escuela adonde está “mamá”, así se fue a seguir sus estudios fuera de la ciudad. Por lo tanto, “mamá” (yo), tuvo que implementar con tiempo, la manera de, aún en la distancia, mantener la cercanía. Obviamente por teléfono, tan importante en este tiempo. De modo que dispositivos móviles para todas y recomendaciones de que vayan a todas partes con él... (Para saber en el momento dónde están, qué hacen, etc).
-¿Hija dónde estás?
- Cerca del juego mamá...
-¿Vas a ir al juego?
- ¡Eso quiero!, pero mi amigo que me iba a decir dónde está, se fue. Llegué tarde por culpa del transporte que se retrasó.
- ¡Mamá, cómprame un carro así se solucionan todos los problemas!
- ¿Para qué?
- Para llegar a tiempo a donde tenga que ir.
- ¿Y acaso yo estaré más tranquila?
- ¡Sí!
- ¿Estás segura hija?