Soy Guadalupe, enamorada, aterrada,
entretenida y asombrada en el magnífico
laberinto que es “el norte”.
Yo cosecho chiles, cebollas y nueces en Nuevo México,
Yo trabajo en una fábrica de ropa en California.
Yo preparo comida en un casino en Nevada.
Yo limpio casas en Illinois.
Yo recibo huéspedes en Utah.
Yo empaco árboles de navidad en Carolina del Sur.
Yo enseño español en Arizona.
Yo cuido a los enfermos en Oregón.
Yo recojo manzanas en Washington.
Yo crío a mis hijos y honro a mi esposo.
Yo trabajo durante el día y asisto a clases
En la Universidad por la noche.
Extraño a mi familia mexicana
¿Qué es un árbol sin sus raíces?
Yo persigo el “Sueño Americano”.
Yo soy Guadalupe, delirante
en un remolino de Cuatros de Julio, Noches de brujas,
Días de Acción de Gracias, Navidades...
Soy peligrosamente cosmopolita... ¡Ajúa!
Mi vida es un espejo límpido
como las aguas del lago de Camécuaro.
Me nutro de música y poesía.
Yo soy Guadalupe, la mujer del pelo plateado,
quien estudia y trabaja.
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Doy a luz niños y poemas.
Pienso que toco el futuro… yo enseño.
Rezo en una denominación no declarada,
sueño en español.
Mi lenguaje es colorido y poderoso.
He perdido mi idioma purhépecha,
pero mi música, literatura y arte,
me bañan como un río siempre fluctuante.
Yo sonrío anchamente, como una diosa,
porque el espíritu de millones de mujeres
fluye libremente a través de mí y
yo siento una terrible obligación:
Pelear por mi cultura…
Con mi pluma.
(1999) Yo soy Guadalupe.
Yo vivo donde la Rosa de los Vientos
“en nombre del amor”, me ha llevado.
Yo escribo.
Éste es mi sino.
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