En medio de detonaciones y explosiones
peleamos contra los gachupines por la independencia.
Por un cabo, doy dos reales, por un sargento, un doblón;
por mi General Morelos, doy todo mi corazón…
(1840) Yo soy Guadalupe-Margarita.
Yo permanezco fuerte y devota junto a mi esposo,
yo amo sus raíces zapotecas y sus altos ideales.
Yo comparto su visión y su preocupación
por su compromiso solemne con la gente de México.
Él les dedica su vida.
Yo le dedico mi fe.
Adiós, mamá Carlota…
(1810-1820) Yo soy Guadalupe-Adelita.
Una soldadera rural Mexicana.
Yo sigo a mi hombre a través de las trincheras
con una pasión que me da la desesperación
en los tiempos de la revolución.
Yo curo, alimento, consuelo
y entierro a nuestros soldados.
Soy diligente y humilde en los campos de batalla.
La Cucaracha, la Cucaracha, ya no puede caminar…
(1917) Yo soy Guadalupe-Guadalupe.
Yo me escondo cuando los bandidos vienen
a Paracho, nuestra aldea.
Ellos destruyen, roban, violan y queman;
nosotros luchamos. Como el ave Fénix,
nos levantamos de las cenizas. Reconstruimos.
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Soy joven, hermosa y fuerte.
Me caso y me convierto en una esposa
y madre virtuosa y sumisa.
Atiendo cada necesidad de mi Pancho, quien
Está ocupado componiendo sones y haciéndole
cosquillas a su violín, hasta que este estalla
en carcajadas musicales de sones purhépechas,
como “Así se triunfa en mi tierra”, “Lupita”,
“El Iquícuri-el travieso-”y “Felicidades”.
Mientras él toca en bodas, bautizos, quinceañeras,
Mañanitas, Kúrpitis,Gallos, para el Santo Entierro,
Para Tata Lázaro Cárdenas o para entierros,
Su música única, simple y melodiosa
como la lluvia sobre la madera de los tejados,
o mágica y tintineante, como la risa de los niños.
Y mi vida gira en torno de olores de yurucurinda,
huinumo, pan recién horneado y canela,
y sabores de nuriten, atole de grano, huchepos,
pozole, charamuscas, churipo, atapacua y corundas.
Música, familia, amigos, tradiciones y amor
enriquecen mi vida y me reafirman,
y veo las estaciones desfilando frente
al majestuoso Taretzuruán, quien vigila
a nuestro pintoresco Paracho,
en el corazón de la sierra purhépecha.
(1938) Yo soy Guadalupe-Rosario.
Una orgullosa mestiza purépecha.
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